Mañana lo dejo ¿Lo ha pensado alguna vez?

Hay veces, cuando tenemos que tomar una decisión sobre algo, y pensamos que puede costarnos mucho trabajo o que seguramente nos va a llevar ante situaciones desagradables, tendemos a evitarlas, a posponerlas.

En algunos casos, como por ejemplo en las adiciones y entre ellas el tabaquismo, se habla de procrastinar, esta palabra viene del latín procrastinarepro, adelante, y crastinus, referente al futuro, aplazar, posponer.  Consiste en retrasar alguna actividad o toma de decisión en la que llevamos tiempo pensando que deberíamos hacer. Esta acción suele ser percibida como algo difícil, desafiante, por lo que se decide dejar para más adelante, nos decimos: bueno… mañana, o la semana que viene, o al mes que viene lo hago. Pero este comportamiento está relacionado con mayor estrés, creando más problemas de ansiedad, estados de depresión y fatiga, por lo que hay una menor satisfacción personal, todo esto se asocia con una peor salud psicológica (Cristina Prados, psicóloga de la asociación AARIF).

¿Por qué procastinamos?

Con frecuencia se relaciona con el miedo a no obtener los resultados esperados, a fracasar ante nosotros mismos y ante los demás. El miedo es una emoción, es un mecanismo de defensa,  es normal que sintamos miedo ante situaciones desconocidas, pero lo que debemos observar es cómo reaccionamos ante él. Cuando vemos una amenaza y la capacidad de respuesta hacia ella para resolver esta amenaza la vemos desproporcionada aparece el miedo, y el cómo evaluamos nuestras capacidades para vencer ese miedo  tiene que ver con la autoeficacia o confianza en la propia capacidad para lograr los resultados pretendidos. Para aumentar esta autoeficacia hay unos puntos claves en los que se puede trabajar, el primero es no avergonzarse de tener miedo, es normal, y si lo racionalizamos, lo descomponemos y analizamos nuestras capacidades para vencerlo, cada vez estaremos más cerca de cambiar este miedo por pensamientos positivos. Analizemos el miedo

Además del miedo que podemos sentir al tomar la decisión de dejar de fumar hay otras causas por las que se retrasa la decisión, como:

  • No estar seguro de si realmente se quiere dejar.  Pero, párese un momento y piense… siempre es un buen momento para reflexionar en los beneficios y los daños que este hábito le está dando o le puede dar.
  • No saber por dónde empezar. Aquí hay buenas noticias, vaya a su centro de salud, no lo deje para más adelante. No estará sólo, le van a ayudar.
  • Quedar bloqueado, se necesita un impulso para para comenzar. No pasa nada, seguro que después de hablar con su equipo de salud tendrá alguna buena motivación y ese empujón que necesita.

Por suerte se está dando un gran impulso en las consultas de Atención Primaria a la deshabituación tabáquica, a la atención de las personas fumadoras, ya en todos los centros de salud se puede pedir consejo y ayuda para dejar de fumar.

Qué es lo que le pueden ofrecer:

Lo primero es ayudarle a planificar, ayudarle a elaborar un plan para dejar de fumar, con recomendaciones para los días previos y cómo solucionar los problemas que se puedan presentar los primeros días, y acompañarle,  son algunas de las cosas que encontrará además de:

  • Asesoramiento práctico, de forma individual y también grupal.
  • Visita de seguimiento
  • Tratamiento farmacológico, con él se reduce los síntomas del síndrome de abstinencia y aumenta la probabilidad de éxito.

La  parte más importante para conseguir un nuevo hábito es comenzarlo, en el camino iremos superando las barreras. Las recaídas forman parte del proceso de dejar de fumar, habitualmente son necesarios varios intentos antes de conseguirlo de una forma definitiva, no son un fracaso, son parte del aprendizaje y con ello vamos consiguiendo nuevas habilidades. Debemos ver como un éxito cualquier cambio dentro de un hábito.

Felicítese por tomar esta decisión y ánimo somos muchos los que estaremos con usted

El arte de procastinar en las adiciones

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